Magnifico articulo el publicado por Álvaro Ramírez en las páginas de El Correo de Andalucía días pasados.
Lo “copio” y “pego” porque considero que se acerca en mucho a mi forma de pensar.
Con su permiso Sr. Ramírez:
Caso.
La eliminación del Sevilla de la Liga de Campeones, cataclismo o
no, lo que ha supuesto es una marejada intensa, fuerte, en el seno del
sevillismo y del club, queda claro. La ridícula imagen ofrecida en el Camp
Nou, unida a la dolorosa derrota ante el Sporting de Braga, colocan el
proyecto nervionense en una difícil situación, pero, ¿realmente
catastrófica? Permítanme someterlo a juicio.
Se juzga al Sevilla FC, principalmente a su presidente, José María del
Nido, a su director deportivo, Monchi, y a su entrenador, Antonio Álvarez,
por el fracaso en la previa de la Liga de Campeones, la eliminación ante el
Sporting de Braga y la deplorable imagen mostrada en la Supercopa de España,
tirada a la basura en la vuelta ante el Barcelona.
Acusación
La planificación.
La de la temporada está por ver, estamos en su
inicio, pero la planificación deportiva nervionense no ha contemplado de
forma idónea una pretemporada tan especial como la de este verano. Los
refuerzos han llegado a tiempo, no cabe duda, pero ninguno ha llegado con la
vitola de titular indiscutible, por lo que ninguno iba a resultar, a priori,
decisivo ni en la Supercopa ni en la previa de la Liga de Campeones. Si a
eso le sumamos que los casos de Luis Fabiano y Squillaci se han producido en
plena eliminatoria, con el perjuicio evidente que es no poder contar con el
francés, hay un claro daño ejercido, previsto o no, que ha pasado factura.
Sólo hay que ver los dos partidos de Fazio ante el Braga.
La defensa.
No cabe duda, reforzar el centro del campo era una
prioridad, pero no la única. La defensa lleva tiempo resintiéndose. Ido
Squillaci, lesionado Drago, con Sánchez fuera de combate, ha llegado Alexis,
pero quizás algún otro debería haber llegado antes. Y el Sevilla ha echado
de menos un central más experimentado este verano. Y no sólo eso, Escudé no
tiene recambio natural a día de hoy, tampoco Navarro, la zaga adolece de
contundencia de forma alarmante.
Preparación física.
Al margen de los jugadores que hayan llegado,
físicamente el Sevilla no ha estado este verano al nivel de, por ejemplo, el
Sporting de Braga. Que en Portugal la campaña empiece antes no es excusa. Si
tanto se jugaba el Sevilla en esta eliminatoria, la plantilla debería haber
llegado como una moto, y todavía anda corta de gasolina. Si a esto le
sumamos que el rendimiento físico de las últimas dos, tres campañas ha
dejado bastante que desear, quizás encontremos una posibilidad de mejora.
El entrenador:
Álvarez no ha manejado sus piezas de forma idónea. En
Braga los cambios se hicieron esperar demasiado, en Barcelona la alineación
fue desastrosa. Además, no ha tirado de jugadores como Cala, que visto lo
visto en el central diestro resulta desesperante que no haya tenido minutos.
Tampoco los que en algún momento han rotado han dado el nivel o han dejado
mucho que desear en cuanto a la implicación. El Sevilla apostó por él por
continuidad y por comodidad, pero no por fiabilidad. Otros entrenadores más
fiables había en el mercado.
Falta de renovación:
La plantilla sigue teniendo los mismos puntales
que hace tres o cuatro años, los Kanouté, Navas, Palop, Luis Fabiano o
Renato, ayudados quizá por Perotti y Zokora. Los jugadores envejecen y el
rendimiento baja. Y sus sustitutos no han igualado el nivel y han sido
caros. Romaric, Acosta, Mosquera, Chevantón… son ejemplos de errores
claros en los refuerzos, y eso ha debilitado la plantilla.
Falta de inversión:
Del Nido ha ingresado este verano más de lo que
ha vendido. En principio, ha recibido unos 16 millones, más el ahorro de
algunas fichas, y ha gastado unos 11, a tenor de las cifras no oficiales. La
afición se pregunta qué hay de los casi 20 millones ingresados la pasada
campaña en la Liga de Campeones.
La defensa
La plantilla.
Es válida, muy válida. Es el mismo equipo que quedó
cuarto la pasada campaña y alzó la Copa del Rey en mayo, salvo algunas
salidas. Los jugadores importantes siguen ofreciendo un buen nivel y se ha
reforzado el centro del campo, zona del equipo más criticada la pasada
campaña. Kanouté, Luis Fabiano, Perotti, Navas, Palop… son activos que
pocos equipos de España tienen.
Fichajes de esta campaña.
Dabo ha ofrecido por ahora un buen
resultado y un buen nivel. Cigarini apunta maneras pero es pronto para
juzgar si dará lo que se espera de él o no. Guarente no ha jugado ningún
partido oficial y Alexis es un recién llegado que, aunque no iguala el nivel
de Squillaci, tiene un importante potencial. El mejor Alexis sería una gran
adquisición para el Sevilla. Por el momento no se puede hablar de buenas ni
malas adquisiciones.
Renovación:
Realmente, sí que han ido nuevos jugadores en la
plantilla tras la consecución de los títulos. Perotti se ha hecho con su
sitio, es un jugador importante. Zokora es indiscutible en el mediocampo, y
es un refuerzo muy acertado. Además, Fernando Navarro, pese a sus altibajos,
es un lateral que acaba teniendo continuidad, que disputa más de 30 partidos
por temporada y que acaba solucionando la papeleta. Tacharlo de mal fichajes
sería tremendamente injusto. Cabe anotar en la renovación también a
Squillaci, ya en el Arsenal, pero que ha ofrecido un buen rendimiento.
Incluso a Negredo, que en su primera temporada rindió más que Kanouté o Luis
Fabiano en su primer año. Hay errores, pero también ha habido aciertos en
los últimos años.
El entrenador:
Es el mismo que logró finalmente los objetivos la
pasada temporada, y que fue bien acogido por todo el entorno por aunar
deseos de jugadores, club, aficionados y entorno (prensa). Cierto que ha
comenzado mal el verano, pero es justo darle algo más de tiempo para juzgar
si es el idóneo o no para el Sevilla. Cesarlo no conduciría a ningún sitio
en estos momentos.
Falta de inversión. En todos los años de gestión de José María del
Nido el balance de inversiones y gastos es equilibrado, más o menos a la
misma altura, aunque esta campaña haya habido cierto beneficio en cuanto a
ventas y compras. Con todo, dada la situación económica mundial y algunos
problemas que pueden dar la cara en breve es aconsejable apretarse el
cinturón e intentar reducir los gastos. Los jugadores de nivel mundial se le
escapan de presupuesto al Sevilla (su fichaje más caro es de 15 millones) y
no puede tocar a otros de caché superior.
Fiabilidad:
La gestión del Sevilla es totalmente fiable, no cabe
duda. Por muchos vaivenes que tengan las temporadas nervionenses los éxitos
superan en mucho a los fracasos, y esta temporada está por comenzar. La
temporada sigue contando con elementos que llaman a la ilusión. Si algún
centrocampista da el nivel, con Kanouté y Luis Fabiano arriba, bandas
explosivas y si Álvarez logra solucionar los problemas en defensa, el equipo
dará un buen nivel seguro, y de nuevo estará luchando por las plazas
importantes de la Liga la próxima temporada. Pedir dimisiones o ceses por la
eliminación ante el Braga es inconsecuente y temerario.
Conclusión:
Leídas las partes y los argumentos, hemos de concluir en este artículo
que realmente sí que ha sido un fracaso la eliminación de la Liga de
Campeones, pero no tiene por qué ser algo extrapolable al resto de la
temporada en estos momentos. Hay argumentos de sobra para confiar en una
reacción y en disfrutar de una temporada, más allá de que se logren títulos
o no, en la que el Sevilla ofrezca buenas prestaciones.
El sevillismo es radical, en lo bueno y en lo malo, y quizás en estos
momentos haya que templarse. Hay tiempo por delante, toda la temporada, para
revertir la situación, que siendo dolorosa, no es dramática. Con todo, no
haría mal el Sevilla en ir buscando recambios de verdaderas garantías para
las actuales piezas clave del equipo. En ello está su futuro.
Sentencia:
El apocalipsis sevillista puede esperar.