ANTONIO BURGOS, PIDE DISCULPA AL SEVILLISMO
Tengo meridianamente claro que no me gustan muchos artículos de los que escribe Antonio Burgos en ABC. Los que menos me gustan son los que tratan de mi equipo que no es otro que el Sevilla. Es lógico que si me gusten los que escribe de su equipo que no es otro que el Real Betis. ¿Y porque me gustan estos? Bueno, la cosa está clara. Antonio Burgos ha escrito por activa y por pasiva que es bético, pero bético de los auténticos es decir de los que no les gusta el fútbol y apenas han pisado el estadio loperiano-éste termino- es tan raro, que mi ordenador rechaza éste “palabro” y lo transforma en estadio lope Riaño. Esto del Word es un artilugio raro. Es tan raro como el propio Burgos, porque decir que los béticos auténticos son los que no les gusta el fútbol, ya es raro, pero en fin el sabrá.
A lo que íbamos. Es de sabio el rectificar y Antonio Burgos ha rectificado, pidiendo disculpa al “Sevillismo” por denominar la copa de la Uefa asimilándola a un paraguero de Ikea. Burgos a comprendido que con esta definición ofendía al “Sevillismo” y entre las cartas recibidas de protestas dirigidas a su persona, las dirigidas a Álvaro Ibarra, director de ABC y de nuestra cuerda blanca y roja, y las malas caras que ha tenido que aguantar el Sr. Burgos cada vez que se a cruzado en la calle con un “palangana” (expresión que muchos utilizan con la intención de ofenderte, pero que a mi me enorgullece cada vez que me lo dicen) Estoy seguro que a Burgos se le habrá amargado más de un café aunque le eche al mismo el doble de azúcar o sacarina.
Lo cierto es que al menos en su último artículo ha cambiado y se ha disculpado y eso es digno de elogio.
En adelante lo que debe cambiar también es su “discurso” sobre el concepto generalizado de que ser sevillista es ser de derecha o señoriíto andaluz y ser del Betis es ser obrero y del pueblo llano. Esos son unos postulados que “amañó” Gil Gómez Bajuelo alias “Discóbolo” expresidente del Betis y mal periodista de los años de la posguerra-porque no puede ser un buen periodista quien amaña la historia a su gusto-y Don Gil lo hizo con la del Betis. Manipuló el nacimiento del Sevilla Balompié, manipuló el nacimiento del Real Betis, manipuló el concepto de “equipo de obreros” endiñándole al Sevilla el concepto de equipo de la aristocracia y de ricos, convirtió al Betis en víctima del régimen y de la nobleza. Como si los obreros de primero de siglo pudieran dedicarse al fútbol un deporte practicado por las clases pudientes, al igual que todos los deportes…soy consciente de que para practicar el fútbol se necesita menos dinero que para practicar el tenis o las carreras de caballos, pero se necesita, y se necesitaba tiempo, y a primero del siglo pasado los obreros trabajaban de lunes a domingo de sol a sol. A no ser que jugaran con campos iluminados con luz eléctrica. Puedo asegurar que ni el Mercantil, ni el Patronato, ni el Reina Victoria, ni tan siquiera el Nervión tenían luz artificial. El primer campo iluminado de Sevilla fue el campo del Puerto en 1.956.
Yo le recomiendo al Sr. Burgos que antes de escribir sobre la historia o los conceptos de Betis o Sevilla se de una vueltecita por la hemeroteca municipal y no se deje engañar por lo que escribieron algunos periodistas de antaño que elevaron a cierta historias inventadas y manipuladas interesadamente, principalmente para que no le pase lo que a Manolo Rodríguez, Tomás Furets o José Manuel García que por copiar la historia del Betis sin investigarla les ha llevado a tremendos errores que se lo han reprochado los prestigiosos periodistas-escritores e investigadores de fútbol Alfredo Martialay y Bernardo Salazar en su libro “Las grandes mentiras del fútbol español” donde le han dedicado un capitulo completo con la denominación de El “martirio” del Betis Balompié de Sevilla. Con solo leer el preámbulo del capitulo da vértigo comenzar su lectura. Salazar y Martialay utilizan lo dicho por Julián Marías en su articulo “Estado de error” publicado en ABC el 17 de marzo de 1994.
“La falsedad se cura mediante la exposición justificada y enérgica de la verdad; lo peligroso es la complicidad del silencio”



