Colaboración de Julián Muñoz de Priego Alvear.
No soy de los que entienden o creen entender de fútbol, y espero aprender qué está pasando de las opiniones de los demás.
La cruz. Lamento decir que me parece que lo que vimos ayer es lo que vamos a ver toda la temporada. Que éste Sevilla ya no da para más. Puede que le salga un partido bueno como el de Barcelona o el Dépor en la ida de copa, o el del Valencia o el Madrid en liga en casa, pero la generalidad será como lo que vimos ayer. Ayer y con el Málaga, el Valladolid, el Getafe, el Racing, el Athletic o el Dépor, por citar solamente los de casa. Estamos los cuartos y nos hemos mantenido toda la liga entre los seis primeros porque esta liga, obviando al Madrid y al Barcelona, no es “muy dura”. No hay un Atlético de Madrid o un Villarreal presionando fuerte por entrar en champions como otros años. Tenemos tantos partidos ganados como empatados más perdidos y aún así estamos los cuartos.
Una vez que he llegado a esta conclusión me pregunto de quién es la culpa, que es otra forma de decir qué se podría hacer para solucionarlo.
En principio el problema puede ser de aptitud (habilidades). Puede que tengamos un equipo menos potente de lo que llegamos a creernos en vista a los resultados del inicio de liga. He comparado los jugadores que intervinieron en el partido en Madrid que nos dio la última de las cinco copas, la supercopa de España y los que jugaron ayer contra el CSKA.
(CUADRO)
A priori podemos ver que hay un 66,66% del equipo que es idéntico al que le metió 5 goles al Madrid en el Bernabeu.
Hemos vendido algunos jugadores, básicamente Alves y Keita, que se notan en sus respectivas demarcaciones y a cambio hemos fichado jugadores que hasta ahora se han quedado en promesas, como Romaric, Negredo o Fernando Navarro y hemos tirado de cantera. El único fichaje brillante es el de Zokora.
Con un alto porcentaje de los mismos jugadores jugamos un fútbol mucho más feo, muy previsible y poco agresivo.
En principio parece que la forma física no es buena, que nos limitamos a jugar por las bandas y si el extremo consigue llegar a la horizontal del área la cuelga para que generalmente no haya ningún delantero disponible o éste no esté desmarcado (curiosamente tanto Perotti, como Navas están entre los 5 primeros jugadores en pases con 190 y 199 respectivamente y por supuesto no tenemos ningún delantero que haya marcado un número de goles que lo clasifique cerca del pichichi). La defensa es poco fiable, no podemos jugar a encerrarnos (véase el partido del Madrid, por ejemplo) y además no hacemos un contrataque decente: cuando el extremo roba un balón y llega arriba, resulta que no hay ningún delantero para rematar. El juego es eminentemente horizontal. No tiramos a puerta suficientemente, parece que ningún delantero quiere asumir la responsabilidad de culminar la jugada y nos pasamos el balón por el borde del área sin que nadie chute. Algunos jugadores clave, como Kanouté, Drago o Renato tienen poco fondo físico y O Fabuloso nos muestra sus genialidades cada vez con más tacañería… Estos son algunos de los defectos que desde mi ignorancia veo en el equipo, y que pueden ser culpa de la estrategia (y por tanto del entrenador), de los propios jugadores, del equipo técnico y el preparador físico, de los psicólogos del equipo, del responsable de los fichajes o del mismo Presidente por crear falsas expectativas y haber hecho unos fichajes durante los últimos años que no han podido sustituir en calidad a las personas que han marchado.
También puede ser un problema de actitud, es decir se tienen las habilidades, pero se ha perdido la ambición, la seguridad del equipo en sí mismo, la garra, la responsabilidad y la moral, en una palabra… Hasta la jornada 12 (partido en casa con el Málaga) los resultados fueron excelentes y se hablaba del Sevilla como posible competidor de los dos grandes para el título de liga. Después hubo una racha malísima, donde llegó a estar sexto. La victoria ante Osasuna le permitió volver al cuarto puesto, ayudado en gran medida por la mediocridad de los equipos que optan a esa plaza. Hay que reconocer que lamentablemente el sentimiento general en la afición es de que el equipo no está al nivel esperado.
¿O simplemente estamos asistiendo al final de una época gloriosa?, un final que tarde o temprano tenía que llegar si no se hacían las cosas muy bien. La Copa puede salvar con honores la temporada, aunque el Atlético de Madrid ha llegado a un puesto 10 tras unas primeras jornadas en zona de descenso y tras una progresión importante. Está con la moral alta y el Sevilla la tiene ahora mismo por los suelos. Vuelco a pedir por tanto el apoyo masivo e incondicional de la afición en la final.
Si ésta es la cruz del partido de ayer, la cara fue la afición y especialmente los Biris que no dejaron de animar ni un minuto, incluso después del segundo gol del CSKA y hasta los minutos de descuento, pasando del “vamos mi Sevilla, vamos campeón” a raíz del 1 a 1, de los grandes momentos y teniendo que sacar a relucir el “Hasta la Muerte” y el “Ahora más que nunca, Sevilla F.C.” de los viejos tiempos. Claro que los medios hablan de “incidentes” de los Biris con los aficionados del CSKA y yo, que estaba presente, solamente vi un cordón policial de antidisturbios alrededor de los Biris, que solamente cantaban en su sitio de reunión habitual fuera del estadio y a los rusos bebiendo cerveza tranquilamente en el Nervión Plaza y haciéndose fotos en el mural del campo. Los medios olvidan pues decir, que los incidentes fueron exclusivamente verbales, cuando un pequeño grupo de aficionados del CSKA se hicieron los graciosos mencionando al equipo de segunda división de la Carretera de Cádiz. Lo dicho, mi homenaje a los Biris, que no sólo no silbaron en ningún momento, sino que animaron a muerte, aún con la decepción en las caras, y todavía les quedó ganas para aplaudir a los jugadores al final del partido. Mi rendido homenaje a estos sevillistas de corazón y no sólo de grandes momentos.
Julián Muñoz de Priego Alvear